sábado 21 de agosto de 2010

Palabras, números, nombres... y yo

Revivo esta falsedad de sentirme escritora y no me encanta el hecho de perderme entre la inmensidad laboral, no permitir al alma llorar unas cuantas letras.

Me revivo en éste deseo perverso por escupir unas cuantas palabras, unas cuantas lineas en un papel ficticio y, añoro la falsa alarma de sentir que brotan una a una como flores en el campo las semillas que están dentro del pecho al... al escribir con éstos dedos que ahora sólo capturan palabras, nombres, números para un trabajo esclavizante.

Me voy de a poco, entre las nueve horas que paso en éste lugar... con un día de descanso que no me permite ser un poco más yo, al fin del día me miro en el reflejo del vidrio del autobús directo a casa, viendo a la gente corriendo de un lado a otro, no, yo no quiero eso para mi... pero me quedo inmóvil y no me permito ni con lápiz y papel dejarme ser, me siento atada a éste inmenso mundo que calla uno a uno mis gritos...

Me voy de apoco y entre éstos seis días que paso en el agujero laboral, me doy cuenta que voy perdiendo mi extenso vocabulario para sacar lo peor de mi; entre groserías y malos pensamientos elimino uno a uno aquellos que, sin pena ni gloria son asesinados en el imaginario de la locura-verdadera imaginativa y, de vuelta a la realidad.

Maldita necesidad de comer, si no fuera esa la excusa perfecta para poder ser feliz en un trabajo aburrido, yo sería Platón o alguien de esos que estudié durante la universidad, pensando y pensando siempre sobre la inmortalidad y estaría directa al psiquiátrico para reestructurar la armonía de una sociedad que ya desaté, que me desató.

2 atolondrado(s) escribieron aquí sobre...:

la MaLquEridA dijo...

Escupir palabras todos los días para no morirnos en la monotonía de la vida esclavizante de las ciudades.

Igual no lo haces mal.


Saludos.

Amorphis dijo...

Maldita necesidad de comer jeje, sin embargo te diré que para mi es un placer, y aclaro, no soy obsesivo comelón ni gordo, simplemente que hay cosas tan deliciosas que tan sólo imaginarlas me abren el apetito, aunque eso si, tu punto es válido, hay que trabajar para comer, eso es lo malo.

Saludos!