lunes, 14 de octubre de 2013

Abandonando al psicoanálisis Freudiano



En pro de una crítica sana  a una pseudo-terapia.

Extracción de: Osho, El libro del ego

La primera crítica sólida al psicoanálisis estriba en su falta de progreso. Las ciencias son vivientes. Cuando están basadas en verdades, avanzan y evolucionan. El Psicoanálisis no hizo ni lo uno ni lo otro. Hay poca, si hay alguna diferencia, entre los escritos de Freud de 1894 y las declaraciones de los analistas de hoy.
Psicoanálisis es una “terapia de base”, el mismo Freud decía que debía continuarse investigando, pero no se profundizo por sus continuadores y se tornan estéril, parece más un dogma religioso, que una teoría científica. El Psicoanálisis, en la actualidad, no es más que una estafa a la credibilidad pública. Y los primeros en reconocerlo son los psicoanalistas, aunque siguen practicándolo por una cuestión exclusivamente monetaria.

El Psicoanálisis es una terapia represora, no intenta empalizar con el paciente sino someterlo y juzgarlo. Su adaptación a una sociedad neurótica se torna en su fin, como si el adaptarse al medio fuera algo diferente que un animal. Es una herramienta del sistema para mantener a las personas en el.

Es una terapia que al enfocar todo en el pasado y el complejo de Edipo, crea rencor hacia los padres y familiares, quitando responsabilidad al paciente y viviendo del pasado, como si eso fuera a ayudarle en el presente, que es cuando tiene el problema.
Además atribuye como única causa el complejo de Edipo o Electra en la “sexualidad” del bebe, cosa imposible de demostrar ya que el bebe no posee desarrollado el órgano sexual: el cerebro.
El sexo es sólo una de las partes de la vida. El hombre no vive únicamente para el sexo, sino también para las siete dinámicas restantes (la de uno mismo, la del grupo social, la de la humanidad, la de todos los organismos vivos, la del universo físico, la de los espíritus y la de Dios).
Como Freud vivió en una época sexualmente muy reprimida, era lógico que criticara algo que fuera tan inhibido; pero ya paso de moda eso, no es el problema actual de la sociedad.


Según el Doctor H.J.Eysenck, profesor de Psicología de la Universidad de Londres, "no existe prueba alguna de la eficacia del tratamiento freudiano; exactamente el mismo número de dolientes sanan bajo el tratamiento psicoanalítico que los que se hubieran curado sin él".
Un sistema que dice ser curativo, es altamente costoso en tiempo y dinero, debe justificarse en términos de su probado éxito en relación a otros tratamientos más sencillos o terapias breves.
Nada de esto ha sucedido. ¿Cómo es posible que este sistema de tratamiento, que no posee pruebas que lo garanticen, atraiga tantos firmes creyentes y haya llegado hasta el punto de constituir casi una religión moderna?
Quizás el Psicoanálisis produzca alivio en algunos pacientes, pero los resultados no van más allá de lo que pueda producir la charla con un buen amigo que nos escuche con interés y aprecio y nos de una palmadita en la espalda.
Entonces el Psicoanálisis no tiene fundamentacion científica, es una seudo-ciencia que funciona como efecto placebo. El tratamiento dura años, asique es obvio que el paciente se hubiera curado solo con o sin el Psicoanálisis, y algunos (como es mi caso) ni aun en 10 años tratamiento pudo lograr nada con las experiencias y anhelos del alma, ya que el hombre enferma del alma, no del cerebro. El Psicoanálisis se olvida que la mente es un mecanismo físico utilizado por el Yo (alma, espíritu, Yo Superior o Thetán, según la filosofía que se aplique).
El cerebro y la mente son simplemente máquinas. El que piensa es el espíritu. Sostener que el cerebro y la mente piensan, como hace la Psiquiatría y el Psicoanálisis, es algo tan absurdo como confundir el hardware y el software de la computadora, con el operador que la maneja. Además, el espíritu no necesita del cerebro ni de la mente para pensar, ya que es su función inherente. Espíritu y pensamiento son sinónimos.
Si el cerebro pensara, bastaría con diseccionarlo para encontrarse con los pensamientos.
En realidad, el que piensa es el espíritu, porque la mente, el cerebro y el cuerpo son simplemente máquinas que le permiten operar en el plano físico. El espíritu es independiente de la materia y no necesita del cerebro para pensar.
Existen pensamientos diferentes porque todos somos espíritus diferentes y únicos. No se puede atribuir la diferencia de pensamientos entre los encarnados a la química del cerebro, entonces, y recurrir el analista entonces a la Psiquiatría para que a través de la medicación el paciente cambie su forma de pensar; pueden dejarlo boludo al paciente y que no moleste, algo paliativo, pero el problema sigue existiendo.
Por lo tanto, la única curación válida es la que rehabilita el alma o espíritu.
De hecho la palabra “psicología”, viene del griego “psique” que significa alma o Yo superior; mientras que en la Universidad Publica o Privada cuando vas a cursar Psicología, lo primero que te enseñan es que estudiamos la mente, el alma no existe.
“No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana”. Teilhard de Chardin.

La técnica de la libre asociación mencionados por Freud es sólo superficialmente terapéutica. Se ha establecido científicamente, que es en absoluto imposible erradicar los conflictos del pasado de una persona haciendo que evoque sus recuerdos interminablemente, porque su problema es que no se da cuenta de su problema, es decir que su problema esta en su inconsciente y al no darse cuenta de el/ellos vive perturbado en el presente, y éstos no están al alcance de su recuerdo consciente, necesitándose de una técnica especial para llegar a ellos (que el Psicoanálisis obviamente no posee). Al inconsciente no se le habla desde la mente analítica o consciente, sino en su idioma.

Con respecto a la evaluación, lo correcto no es evaluar al paciente, sino conducirlo en ciertas direcciones de modo que haga determinados descubrimientos por sí mismo y pueda así darse cuenta de las cosas, para tener una visión más correcta de ellas.

Otro de los errores fundamentales del Psicoanálisis ha sido su dependencia del hipnotismo.
El hipnotismo no es otra cosa que la creencia de que el paciente tiene que estar en un estado de coma o inconsciente, antes de que se le pueda ayudar en algo.
Una buena terapia debería despertar a la gente, hacerla más alerta, más capaz, más feliz, más competente. El hipnotismo es la antítesis de esto.

Mario Bunge (físico, filósofo de la ciencia y humanista argentino) en su crítica al Psicoanálisis, dice que el Psicoanálisis no tiene pruebas empíricas suficientes ni los requisitos mínimos aceptados por la comunidad científica internacional, para considerar al Psicoanálisis a una investigación es científica. Bunge considera que el psicoanálisis es una pseudo ciencia.
Para poder ser sometida a contrastación empírica una idea debe ser refutable. Es decir, ha de ser posible imaginar un dato empírico que, si resultase verdadero, refutaría la idea en cuestión. Pues bien, una de las críticas al psicoanálisis más difundidas —y que Bunge comparte— es que gran parte de sus hipótesis son irrefutables.
Esta hipótesis es irrefutable porque si un sueño determinado contiene elementos sexuales está claro que la hipótesis se confirma. Pero también ocurre que cuando el sueño no contiene ningún elemento sexual ostensible, el psicoanalista lo da por supuesto y justifica su actitud recurriendo al supuesto de que el contenido sexual está latente. Desde luego, lo latente es muy difícil de registrar empíricamente.
Otro ejemplo es el de la atracción sexual de los niños por los padres del sexo opuesto y la correspondiente represión. Para el psicoanálisis, sostiene Bunge, tanto da que uno haga A o B. Si hace A, es prueba de que se siente atraído sexualmente por, digamos, su madre. Si hace B, no significa que la atracción no exista, simplemente está reprimida. Claramente, la latencia y la represión funcionan inmunizando contra la experiencia a las hipótesis del contenido sexual de los sueños y la atracción por el padre del sexo opuesto respectivamente. O sea, no hay ningún dato imaginable que pueda refutar estas hipótesis psicoanalíticas.


Por lo tanto, podemos afirmar luego de estas pruebas teóricas y empíricas, que el Psicoanálisis es una seudo-ciencia, una teoría muerta que tiene tantos adeptos, en especial en la Argentina, porque esta basado en la experiencia del duelo interminable reflejado en el folklore argentino: el tango. Y no porque sea una terapia exitosa, sino que pertenece mas a la creencia o ideología, que a una ciencia.

“Un problema resuelto por otro no te hará más maduro
"El psicoanálisis sólo te ayuda a readaptarte. No es una transformación: eso por un lado. Y por otro, con el psicoanálisis te haces dependiente.

Necesitas un experto, y ese experto lo hará todo. Te llevará tres, cuatro o incluso cinco años si el problema es muy profundo, y te harás dependiente; no crecerás. Por el contrario, serás cada día más dependiente. Necesitarás al psicoanalista todos los días, o dos o tres veces a la semana. Si no lo ves un día, te sientes perdido. Si dejas el psicoanálisis, te sientes perdido. Llega a ser como un estupefaciente, como el alcohol.

Empiezas a depender de alguien, alguien que es experto. Puedes contarle tu problema y él lo resolverá. Hablará contigo y sacará las raíces inconscientes; pero lo hará él, mientras que el problema lo resolverá otro.

Has de recordar que un problema resuelto por otro no te hará más maduro. Un problema resuelto por otro puede hacer más maduro a quien lo resuelve, pero no te hará más maduro a ti. Incluso puedes hacerte más inmaduro, y siempre que surja un problema necesitarás el consejo de un experto, el consejo de un profesional. Y yo no creo que ni siquiera los psicoanalistas maduren mediante tus problemas, porque ellos acuden a otros psicoanalistas para psicoanalizarse. También ellos tienen problemas. Resuelven tus problemas pero no pueden resolver los suyos".

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